Al
llegar a clase, la profesora nos pidió que retiráramos las mesas hacia el
fondo, para así poder tener más espacio. Seguidamente, nos colocamos todos en círculo
para poder hacer las siguientes actividades:
-
Por
turnos, cada uno de nosotros hacia un movimiento, el cual debería de imitar
toda la clase.
-
Tras
la actividad anterior, teníamos que llevar a cabo otro movimiento, pero esta
vez acompañándolo con la pronunciación de nuestro nombre. Todo el grupo debía
imitarlo
Después,
una vez deshecho el circulo, debíamos de imaginarnos que estábamos en una barca
y paseando, no debíamos de dejar que ningún espacio quedara libre.
Para
finalizar la clase, nos colocamos en grupos de 4 y teníamos que hacer una
representación de una escena del cuento que habíamos elegido.
REFLEXIÓN
Me ha parecido relevante la forma
de enfocar la clase, es decir, de cambiar el estilo habitual (todos sentados y
escuchando) y optar por realizar un
circulo donde todos nos viéramos y que fuera más familiar la consecución de la
actividad.
Por ello, considero que en
esta clase he sido consciente realmente de que todo influye y que es necesario
realizar ejercicios grupales para poder incrementar la seguridad ante el público.
Particularmente, en mi colegio
no estaba acostumbrada a ello y aun me sigue costando hablar en público, ya que
siento que me van a juzgar, tengo cierto miedo, inseguridad… Por este motivo,
quizás si hubiera trabajado este tipo de iniciativa en mi época de primaria,
probablemente existiera una mayor seguridad en mí, y en lo que digo y habría
sido capaz de hacer más cosas ya que en este aspecto me he sentido en ocasiones
oprimida a la hora de hacer cosas nuevas. Actualmente, estoy en proceso de
cambio e intento rebatir esa inseguridad para poder lograr mi objetivo: ser
profesora.
A veces me planteo… ¿es
necesario modificar la manera de impartir las clases? Pienso que sí. En mi
opinión, la teoría y la práctica están muy bien, pero lo es aún más la propia
persona. En mi futuro como docente me gustaría hacer más hincapié en el
aprendizaje de conductas y habilidades sociales, aspectos que a menudo pasan
desapercibidos. Hago referencia a ello ya que es algo que me hubiera gustado
tener y aprender. Si una persona sabe mucha teoría y mucha práctica, pero
carece de habilidades o conductas sociales, quizás no pueda rendir su potencial
al máximo. En cambio, si se cambia la manera de impartir las clases y se van
añadiendo modificaciones que permitan trabajar esta postura, es probable que el
alumno o alumna vaya asimilando esas conductas y por tanto llegue a tener más
seguridad en sí mismo. “Si crees en ti mismo, puedes lograr lo que te
propongas”.
Con respecto a la actividad de
la barca, en la que todos nos íbamos moviendo por la clase intentando no dejar
ningún hueco libre, hemos trabajado la coordinación y observación, ya que continuamente
estábamos alerta para estar todos bien distribuidos y que la actividad acabara
con éxito.
Finalmente, al agruparnos y
representar una escena de un cuento elaborado por nosotros mismos, hemos trabajado varias
cosas: la creatividad, la improvisación y nuevamente la coordinación.
Hemos tenido que, en un tiempo
de unos 10 o 15 minutos, escoger una escena, buscarle el sentido, e intentar
representarla queriendo transmitir el mensaje correctamente, por lo que además,
hemos trabajado la puesta en escena y el control de nuestro cuerpo.
Para concluir, esta última
actividad ha resultado un pequeño descubrimiento para mí, ya que nunca había
actuado, y arropada por mis compañeras, he podido estar aún más segura de mí
misma y hacer la escena correctamente.