PRÁCTICA 2 (30/09/2019)


Al llegar a clase la profesora nos numeró a todos del 1 al 5, para que así los que tuviéramos el mismo número formáramos un grupo determinado.
Posteriormente, cada grupo tuvo que elegir uno de los papeles que la profesora había colgado en el tablón. Tras conseguir cada grupo un documento (el cual contenía una serie de palabras clasificadas según algún criterio), la profesora nos explicó que deberíamos de averiguar las reglas que regían cada clasificación de esas palabras, basándonos en las similitudes que encontrábamos en ellas.
Una vez que teníamos una serie de normas lingüísticas expuestas, un portavoz de cada grupo las tenía que comunicar con el resto de la clase.
Para concluir, cada grupo tenía que escoger una regla determinada y hacer una  canción / verso / poema con ella, para así presentarlo de forma divertida en clase.

 REFLEXIÓN
Tenemos una visión de nuestra lengua muy práctica, es decir, el uso continuado de cierto vocabulario hace que, en ocasiones, nos olvidemos de las reglas con la que primeramente guiamos nuestro aprendizaje. Con las reglas ortográficas en, algunos casos, nos surgían muchas dudas en el grupo a la hora de establecer una regla concreta que incluyera a todas las palabras o la gran mayoría de ellas. Como consecuencia, al enfrentarnos a ese listado de palabras totalmente aleatorias, nos encontramos con faltas de herramientas para poder continuar, por lo que hubo momentos en los que tuvimos que pedir cierta ayuda a la profesora.
De esto aprendo que si a nosotros nos trajo dificultades con 19 años, los niños y niñas de primaria (6-12 años) encuentran el vocabulario regido por reglas muy complicado de aprender y sobre todo de aplicar.
Es necesario que el aprendizaje de estas pautas sea atractivo para que a los niños y niñas no se les olvide tan fácilmente. Por este motivo, después tuvimos que escoger una regla que habíamos escrito y reproducirla de manera dinámica.
Al finalizar la clase me quedé pensando en algunos métodos de aprendizaje cooperativo para abarcar el uso de reglas ortográficas. Encontré uno que me pareció interesante y que trabajaba este aspecto de una manera lúdica, con tintes de diversión y entusiasmo.
En primer lugar, se creaban distintas tarjetas que por una carilla ponía la regla ortográfica que explicaba la escritura de la palabra colocada en la otra parte de la tarjeta. Por equipos, tenían que deletrear la palabra correctamente para así aumentar un número concreto de casillas en un tablero común a toda la clase. Había casillas de repaso, pista…
Para esta propuesta, considero que hay que poner mucho entusiasmo por parte del profesor, para que los niños aprendan correctamente, teniendo en cuenta también su ritmo de aprendizaje. Por ello, mi propuesta en mi futuro como docente será añadir una perspectiva más dinámica en clase en todos los aspectos que sean posibles, aunque eso implique mayor dedicación y esfuerzo por mi parte, pero será todo lo contrario para 25 alumnos aproximadamente, ya que ellos sentirán que están aprendiendo a jugar, y de eso se trata, de jugar con las palabras.