En
esta práctica hemos tenido una invitada, Patricia Trujillo, que nos ha ayudado
a interpretar un poema.
En
primer lugar, hemos comenzado la clase formando un círculo. Teníamos que
emparejarnos con la persona que teníamos justo en frente. Con esa pareja
teníamos que ir realizando varios ejercicios a modo espejo, es decir, en la
primera parte, una de nosotras tenía que imitar los movimientos que hacia la
otra. Seguidamente, teníamos que cambiar a realizar movimientos robots, e
igualmente la otra tenía que imitarlo. En otro turno, teníamos que realizar
movimientos de ola con todo nuestro cuerpo. Para finalizar, se llevó a cabo una
combinación de las tres formas.
Seguidamente,
nos pidió que nos pusiéramos todos formando una piña en una de las esquinas de
la clase. Uno de nosotros tenía que empezar un movimiento desplazándose por la
clase, al que todos seguiríamos como pájaros en bandadas. Teníamos que ir
cambiando de rumbo, por lo que alguien que se situara en uno de los extremos
tendría que adoptar un nuevo movimiento y los demás le seguíamos.
Cuando
acabamos este ejercicio, nos pusimos de nuevo en círculo y Patricia nos
repartió un poema titulado “El sueño de un despierto” realizado por algunos de
nuestros compañeros. Este poema quedaba dividido en corifeos y coro, por lo que
nos repartimos esos papeles.
Finalmente,
fuimos formando una representación del poema conjunto, utilizando los
movimientos trabajados anteriormente para darle más dinamismo, a la vez que
eran leídos los corifeos y los coros.
REFLEXIÓN
En esta práctica
nuevamente se han combinado dos géneros: la poesía y el teatro.
No obstante, para
calentar, Patricia nos propuso que lleváramos a cabo movimientos con un
compañero a modo espejo. Con esta simple actividad, trabajamos la complicidad,
confianza, trabajo en equipo y sobre todo el control de nuestro cuerpo. Tal y
como comente en la práctica anterior (practica 10) el hecho de dirigir mi
cuerpo con movimientos específicos es algo que me cuesta mucho y a veces no soy
capaz. Sin embargo, esta actividad me ayudo a que, junto con mi compañera, pudiéramos
evadirnos de todo y concentrarnos únicamente en los movimientos que hacíamos
ambas.
Posteriormente,
Patricia nos indicó que nos colocáramos en una esquina de la clase todos juntos
para la siguiente actividad. En este caso, me sentí un poco perdida porque no conseguía
ver la finalidad de esa acción, pero pronto lo fui comprendiendo. En cualquier
momento uno de nosotros podía cambiar de rumbo y de movimientos. Aquí considero
que trabajamos la coordinación y la observación, pero sobre todo la rapidez y
fluidez para cambiar de movimientos de forma automática, sin prácticamente pensar.
Cuando realizamos
varias rondas, nos adentramos en la última parte de la sesión. Ya entraba en
juego un poema denominado “El sueño de un despierto”, el cual fue realizado por
varios de mis compañeros en prácticas anteriores.
En este caso, nos
colocamos en círculo y fuimos repartiendo los distintos corifeos de los que
estaba formado el poema, así como los coros. Tengo que admitir que durante este
momento me sentí algo cohibida porque no sabía que se pretendía con ello, lo
cual me hizo no presentarme voluntaria para realizar uno de los corifeos, a
pesar de la tranquilidad que nos transmitía Patricia.
Tras este reparto de
papeles, Patricia nos fue dirigiendo para representar de una forma dinámica y
conjunta el poema, haciendo referencia a los movimientos que trabajamos a modo
espejo con nuestros compañeros al principio de la sesión. Según lo que dijera
el poema, teníamos que ir adoptando movimientos de robots o movimientos de
ondas. Por ejemplo, “mi vida depende de copiar, incansablemente el color de la
arena” hace ver que todos actuamos imitando constantemente a un referente, con
una vida monótona y aburrida, sin pensar
en nosotros mismos sobre todas las cosas, por lo que lo representamos como si fuéramos
robots que actúan de la misma manera, que no tienen sentimientos, aspiraciones…
No obstante, la
siguiente estrofa (“Parece maravilla imposible estar tan libre. Es tu risa que
me pone alas, es tu risa la espada más victoriosa, es tu risa en tus ojos la
luz del mundo”) muestra una liberación de
todas esas ataduras que hacen que no puedas ser realmente tú y en cierto modo el
poema me transmite que agradece a las personas que nos rodean constantemente
por hacer que esto ocurra. En este caso, esta estrofa fue representada con
ondas, en las que nada uno hacia fluir sus movimientos.
Mi reflexión sobre
el poema es que es necesario tener a alguien que te conozca y te acepte tal y
como eres a pesar de las presiones que la sociedad nos expone día a día. Esas personas
constituyen una ventana hacia nuestro interior, que hacen que volvamos a ser lo
que siempre fuimos, sin miedos. Como expone el título del poema, “El sueño de
un despierto” es volver a ser niño, una persona a la cual no le importa nada más
que su felicidad.
Finalmente,
considero que la forma de ir representando el poema me ha ayudado a comprender aún
más su significado y a sentirlo de una manera más cercana. Además, junto a mis
compañeros me he sentido muy arropada y cómplice. Esa complicidad que tenemos
en estos momentos hace que ellos sean mi ventana para que pueda mirar aún más
en mi interior, sin tener miedos, vergüenza, desconfianza…
AQUÍ ADJUNTO EL POEMA COMPLETO Y LA REPRESENTACIÓN REALIZADA EN CLASE:
AQUÍ ADJUNTO EL POEMA COMPLETO Y LA REPRESENTACIÓN REALIZADA EN CLASE:
