PRÁCTICA 11 (3/12/2019)



En esta práctica hemos tenido una invitada, Patricia Trujillo, que nos ha ayudado a interpretar un poema.
En primer lugar, hemos comenzado la clase formando un círculo. Teníamos que emparejarnos con la persona que teníamos justo en frente. Con esa pareja teníamos que ir realizando varios ejercicios a modo espejo, es decir, en la primera parte, una de nosotras tenía que imitar los movimientos que hacia la otra. Seguidamente, teníamos que cambiar a realizar movimientos robots, e igualmente la otra tenía que imitarlo. En otro turno, teníamos que realizar movimientos de ola con todo nuestro cuerpo. Para finalizar, se llevó a cabo una combinación de las tres formas.
Seguidamente, nos pidió que nos pusiéramos todos formando una piña en una de las esquinas de la clase. Uno de nosotros tenía que empezar un movimiento desplazándose por la clase, al que todos seguiríamos como pájaros en bandadas. Teníamos que ir cambiando de rumbo, por lo que alguien que se situara en uno de los extremos tendría que adoptar un nuevo movimiento y los demás le seguíamos.
Cuando acabamos este ejercicio, nos pusimos de nuevo en círculo y Patricia nos repartió un poema titulado “El sueño de un despierto” realizado por algunos de nuestros compañeros. Este poema quedaba dividido en corifeos y coro, por lo que nos repartimos esos papeles.
Finalmente, fuimos formando una representación del poema conjunto, utilizando los movimientos trabajados anteriormente para darle más dinamismo, a la vez que eran leídos los corifeos y los coros.


REFLEXIÓN

En esta práctica nuevamente se han combinado dos géneros: la poesía y el teatro.
No obstante, para calentar, Patricia nos propuso que lleváramos a cabo movimientos con un compañero a modo espejo. Con esta simple actividad, trabajamos la complicidad, confianza, trabajo en equipo y sobre todo el control de nuestro cuerpo. Tal y como comente en la práctica anterior (practica 10) el hecho de dirigir mi cuerpo con movimientos específicos es algo que me cuesta mucho y a veces no soy capaz. Sin embargo, esta actividad me ayudo a que, junto con mi compañera, pudiéramos evadirnos de todo y concentrarnos únicamente en los movimientos que hacíamos ambas.
Posteriormente, Patricia nos indicó que nos colocáramos en una esquina de la clase todos juntos para la siguiente actividad. En este caso, me sentí un poco perdida porque no conseguía ver la finalidad de esa acción, pero pronto lo fui comprendiendo. En cualquier momento uno de nosotros podía cambiar de rumbo y de movimientos. Aquí considero que trabajamos la coordinación y la observación, pero sobre todo la rapidez y fluidez para cambiar de movimientos de forma automática, sin prácticamente pensar.
Cuando realizamos varias rondas, nos adentramos en la última parte de la sesión. Ya entraba en juego un poema denominado “El sueño de un despierto”, el cual fue realizado por varios de mis compañeros en prácticas anteriores.
En este caso, nos colocamos en círculo y fuimos repartiendo los distintos corifeos de los que estaba formado el poema, así como los coros. Tengo que admitir que durante este momento me sentí algo cohibida porque no sabía que se pretendía con ello, lo cual me hizo no presentarme voluntaria para realizar uno de los corifeos, a pesar de la tranquilidad que nos transmitía Patricia.
Tras este reparto de papeles, Patricia nos fue dirigiendo para representar de una forma dinámica y conjunta el poema, haciendo referencia a los movimientos que trabajamos a modo espejo con nuestros compañeros al principio de la sesión. Según lo que dijera el poema, teníamos que ir adoptando movimientos de robots o movimientos de ondas. Por ejemplo, “mi vida depende de copiar, incansablemente el color de la arena” hace ver que todos actuamos imitando constantemente a un referente, con una vida monótona y aburrida,  sin pensar en nosotros mismos sobre todas las cosas, por lo que lo representamos como si fuéramos robots que actúan de la misma manera, que no tienen sentimientos, aspiraciones…
No obstante, la siguiente estrofa (“Parece maravilla imposible estar tan libre. Es tu risa que me pone alas, es tu risa la espada más victoriosa, es tu risa en tus ojos la luz del mundo”) muestra una  liberación de todas esas ataduras que hacen que no puedas ser realmente tú y en cierto modo el poema me transmite que agradece a las personas que nos rodean constantemente por hacer que esto ocurra. En este caso, esta estrofa fue representada con ondas, en las que nada uno hacia fluir sus movimientos.
Mi reflexión sobre el poema es que es necesario tener a alguien que te conozca y te acepte tal y como eres a pesar de las presiones que la sociedad nos expone día a día. Esas personas constituyen una ventana hacia nuestro interior, que hacen que volvamos a ser lo que siempre fuimos, sin miedos. Como expone el título del poema, “El sueño de un despierto” es volver a ser niño, una persona a la cual no le importa nada más que su felicidad.
Finalmente, considero que la forma de ir representando el poema me ha ayudado a comprender aún más su significado y a sentirlo de una manera más cercana. Además, junto a mis compañeros me he sentido muy arropada y cómplice. Esa complicidad que tenemos en estos momentos hace que ellos sean mi ventana para que pueda mirar aún más en mi interior, sin tener miedos, vergüenza, desconfianza…


AQUÍ ADJUNTO EL POEMA COMPLETO Y LA REPRESENTACIÓN REALIZADA EN CLASE: